Me llamo Alexander y vivo con diabetes tipo 1. Desde que me diagnosticaron a los 15 años, me he esforzado por aprender a integrar la diabetes en mi vida cotidiana, al mismo tiempo que trabajo para promover una mayor concienciación sobre el control de esta enfermedad, la prevención, la salud bucodental y el acceso a la atención sanitaria.
A través de mi participación en la comunidad búlgara de personas con diabetes y en el proyecto Diarios de las ENT, quiero compartir mi experiencia y abogar por un acompañamiento mejor y unas políticas sanitarias más sólidas para los jóvenes que viven con diabetes.
25 Junio 2026
Tomar el control: mi experiencia con la diabetes tipo 1 y la salud bucodental
Me gustaría comenzar mi diario con el lema que me ha guiado a lo largo de los últimos cinco años:
"No dejes que la enfermedad te controle: sé tú quien la controle."
Recuerdo perfectamente el día en que me diagnosticaron diabetes tipo 1, en 2021. Tenía 15 años, y las primeras emociones que me invadieron fueron el miedo y la confusión. Sabía que algo en mi vida había cambiado para siempre, pero aún no podía comprender del todo lo que eso significaría.
Durante las semanas siguientes, me di cuenta de que la diabetes tipo 1 afecta a casi todos los aspectos de la vida cotidiana. También aprendí una lección aún más importante: aunque la diabetes forma parte de tu vida, el grado en que te afecta depende en gran medida de ti.
Un ejemplo es la relación entre la diabetes y la salud bucodental. Los niveles elevados de glucosa en sangre pueden aumentar el riesgo de caries, enfermedades de las encías, sequedad bucal y una cicatrización más lenta de las heridas en el interior de la boca. La relación es bidireccional, lo que convierte a la salud bucodental en una parte importante del control de la diabetes.
Una situación complicada es la hipoglucemia nocturna, cuando la glucosa en sangre desciende por debajo de 3,9 mmol/L. En esos momentos, necesito consumir hidratos de carbono de acción rápida, como azúcar, miel o zumo. Si esto ocurre después de haberme cepillado los dientes, me aseguro de volver a cepillármelos. Sé lo difícil que puede resultar interrumpir el sueño, pero este pequeño hábito puede prevenir muchos problemas dentales en el futuro.
Las revisiones dentales periódicas también son muy importantes. Desde que me diagnosticaron diabetes, me han detectado cuatro caries. Afortunadamente, todas se identificaron a tiempo y se trataron rápidamente. Esta experiencia me ha enseñado que la intervención temprana marca una gran diferencia.
Otro factor clave es mantener un buen control de la glucemia mediante la actividad física. Cualquier tipo de movimiento ayuda. Personalmente, hago ejercicio todos los días, ya sea mediante entrenamiento de fuerza o artes marciales. Incluso un simple paseo de 10 a 15 minutos puede ayudar a suavizar las fluctuaciones de la glucemia y mejorar el control general.
En lo que respecta a la alimentación, se trata más de comprender que de restringir. Controlar la diabetes significa aprender a calcular la cantidad y el tipo de hidratos de carbono de una comida y ajustar la insulina en consecuencia. Esto resulta más fácil con una comida a base de carne y verduras a la parrilla que con una hamburguesa de comida rápida, cuyo contenido en hidratos de carbono puede ser más difícil de predecir.
Con el tiempo, todas estas prácticas se convierten en algo más que simples tareas. Para mí, se han convertido en hábitos, rutinas y parte de quien soy. No las afronto con frustración ni resentimiento, porque son inversiones en mi salud y en mi futuro.
27 Julio 2026
Encontrar fuerza en la comunidad
Una de las cosas más valiosas de las que me di cuenta poco después de que me diagnosticaran diabetes tipo 1 fue que no estaba afrontando este camino solo.
Mientras aún estaba en el hospital, los médicos y el personal de enfermería se tomaron el tiempo necesario para explicarme cómo podía controlar mi diabetes y mantener mi salud. Sin embargo, una vez que volví a casa, enseguida me di cuenta de que el día a día presenta innumerables situaciones que no se pueden abordar todas durante una estancia hospitalaria. No dejaban de surgir nuevas preguntas y, a menudo, me encontraba preguntándome cuál sería la mejor forma de actuar.
Decidí ponerme en contacto con otras personas que viven con diabetes y me sorprendió gratamente descubrir lo unida y bien organizada que está la comunidad de personas con diabetes en Bulgaria. Hay numerosos grupos en línea donde la gente comparte consejos valiosos, se apoya mutuamente y organiza eventos juntos. Desde el primer momento, este sentido de comunidad me hizo sentir menos aislado y más aceptado. También me inspiró a convertirme yo mismo en un miembro activo.
Empecé a compartir mis propias experiencias y a ayudar a los demás siempre que podía. Por ejemplo, he prestado ampollas de insulina a personas que se alojaban temporalmente en mi ciudad natal cuando las farmacias locales se habían quedado sin el tipo de insulina que necesitaban. Incluso un pequeño gesto de apoyo como ese puede marcar una gran diferencia para alguien que vive con diabetes.
Otra fuente de apoyo inestimable ha sido mi familia y mis amigos. Siempre me han tratado con comprensión y me han animado a lo largo de este camino. Dos de mis amigos más cercanos también viven con diabetes: uno con diabetes tipo 1 y el otro con diabetes tipo 2. A ambos les diagnosticaron la enfermedad después que a mí, y me sentí agradecido de poder ofrecerles orientación durante esas primeras semanas tan difíciles tras su diagnóstico.
Hoy en día, los tres hemos adquirido una valiosa experiencia al vivir con diabetes. Hablamos con frecuencia sobre los nuevos avances en el tratamiento de la diabetes e intercambiamos consejos prácticos, como por ejemplo cómo el ejercicio cardiovascular puede mejorar el control de la glucemia, cómo una pasta de dientes remineralizante adecuada puede ayudar a reducir el riesgo de caries tras una hipoglucemia nocturna, y la importancia de elegir la pasta de dientes, el enjuague bucal y el chicle sin azúcar adecuados. Junto con otros miembros de nuestra comunidad, también sensibilizamos sobre los retos a los que siguen enfrentándose las personas con diabetes dentro del sistema sanitario búlgaro.
Saber que hay personas con las que puedo contar en los momentos difíciles —y que ellas saben que también pueden contar conmigo— es una de las mayores fuentes de confianza y motivación en mi vida. Me enorgullece formar parte de una comunidad tan solidaria y me recuerda que vivir con diabetes no consiste solo en controlar una enfermedad, sino también en ayudarnos unos a otros.
21 Agosto 2026
Lo que tiene que cambiar
Por muy fuerte y solidaria que sea nuestra comunidad de personas con diabetes tipo 1 en Bulgaria, el Estado es el principal responsable —y el que tiene mayor capacidad— para influir en nuestra salud y nuestro bienestar. En Bulgaria hay varios ámbitos que requieren urgentemente una mayor atención.
El primero es la falta de concienciación y de conocimiento sobre la diabetes tipo 1. Yo recibí atención de médicos muy competentes que me explicaron mi enfermedad, pero, por desgracia, no siempre es así. A menudo, los pacientes no reciben la formación adecuada sobre cómo controlar sus niveles de glucosa en sangre. Muchas personas que viven con diabetes tipo 1 no comprenden del todo la diferencia entre la diabetes tipo 1 y la tipo 2, y pueden creer que controlar la diabetes tipo 1 es simplemente cuestión de reducir el consumo de pan y dulces. Muchos desconocen la relación entre la diabetes y la salud bucodental.
Como mencioné en mi entrada anterior, en Bulgaria es habitual que las personas con diabetes compartan la insulina, ya que las farmacias de las localidades más pequeñas pueden tener existencias insuficientes o no disponer del tipo de insulina que necesita cada persona. Agradezco que la insulina se facilite de forma gratuita en Bulgaria, pero hay otros ámbitos en los que se necesita un mayor apoyo por parte del Gobierno.
Un ejemplo claro es el acceso a los sensores de monitoreo continuo de glucosa (MCG). Según los criterios actuales de reembolso, para obtener uno de estos sensores de forma gratuita se exige que la hemoglobina glucosilada (HbA1c) sea superior al 8,0%. La HbA1c refleja el nivel medio de glucosa en sangre de una persona en los dos o tres meses previos. Sin un dispositivo de MCG, muchas personas se ven obligadas a pinchase el dedo varias veces al día para medir su nivel de glucosa en sangre y tomar decisiones sobre la insulina, la alimentación y la actividad física. Esto genera una situación problemática: quienes logran un buen control de la diabetes y mantienen sus niveles de glucosa dentro del rango objetivo pueden encontrar más barreras para acceder a tecnologías, como el MCG, que precisamente les ayudan a sostener ese control.
Otra carencia importante es la falta de estrategias gubernamentales de prevención. En general, el Estado no ofrece una educación sanitaria estructurada sobre la relación entre la diabetes y la salud bucodental, ni existen políticas públicas específicas que promuevan la atención bucodental preventiva entre las personas con diabetes. Sin embargo, incluso medidas sencillas podrían marcar una diferencia significativa. Por ejemplo, los centros sanitarios podrían recomendar a las personas con diabetes que acudieran a revisiones dentales preventivas al menos dos veces al año. La detección precoz y la prevención ayudarían a reducir considerablemente el riesgo de complicaciones y a mejorar los resultados de salud a largo plazo.
He subrayado estos problemas porque creo que es necesario ponerlos en conocimiento de los responsables de las políticas públicas. Abordarlos no requeriría necesariamente recursos enormes ni cambios estructurales de gran calado. Pequeñas medidas en educación, prevención, acceso a la tecnología y una atención sanitaria coordinada podrían tener un impacto significativo y facilitar la vida cotidiana de personas como yo que vivimos con diabetes tipo 1.
Diarios de las ENT
No dejes que la enfermedad te controle: sé tú quien la controle.
Alexander Iliev, experiencia de vida con múltiples enfermedades crónicas, Bulgaria
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